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jueves, diciembre 20, 2007

El domingo por la tarde

-¿Me alcanzas el encendedor?-preguntó Tomás a la vez que lo señalaba sin verlo, como si fuera un tanto una orden y otro tanto una ayuda para encontrarlo.

-Acá está-respondió Alex y lo lanzó descuidado.

El cuarto no tenía mucha luz y la poca que se filtraba de esa tarde famélica entre las cortinas se ahogaba, como ellos, en el humo y el ronroneo de la música. Era domingo. Era la hora más muerta de la tarde.

-Creo que este bimestre ha sido bastante seco, pero seco como un tronco viejo, como el pasto quemado por el sol.- Espetó Tomás y dio una pitada- No sé por qué, pero creo que fue atareado, sin respiros.

-¿Qué hablas?

-Sí, en serio, ¿no te parece?- Alex ensayó un silencio, miró por las persianas y se dio media vuelta. Acercó el cenicero a la cama. La canción terminó y el silencio entre esa pista y la siguiente tuvo particular notoriedad. Comenzó Dazed and Confused.

-Oe, y...¿qué fue ayer?-, preguntó Alex.

- ¿Qué fue de qué?

-Qué fue de la flaquita esa pues, con la que estabas conversando.

-Estaba buena ¿no?, Es del Carmelitas, creo que se llama Sandra. Tomás dio otra pitada como para hacer memoria, pero fue tan útil como un salvavidas de granito.

-Sí, jaja, le mostraste el cuaderno que llevas en el morral ¿no?

-Sí, pero ¿qué tiene de malo?

-Nada compare', nada. Pásame otro pucho -Clik. El fuego sale en una llama más bien gorda. Primero se prende el papel del cigarrillo, luego el tabaco y la primera bocanada de humo. -El primer golpe de un pucho prendido con un Zippo es delicioso-Pausa-. Mejor si es en un fino cigarrillo de tabaco rubio. Tomás se queda viendo el humo, como si la frase de Alex se fuera a dibujar en el aire. Los dos se ríen.

-Me quito, ya van a ser las ocho, mañana tengo examen de mate, felizmente ya se acaba el año -dice Tomás. Se levanta, guarda su cajetilla en el bolsillo izquierdo, como lo hará hasta el día que se muera, y sus llaves en el derecho. -Ya nos vemos, despídeme de tus viejos.

-Nos vidrios. Ya se acaba el año, y se viene veranito, lindo veranito.

-Lindo veranito.

jueves, diciembre 28, 2006

Mi Hermana, la Escoba

Yo tengo una hermana.
No le gusta limpiar,
le gusta peinarse;
se llama Alexandra.
Ella es muy flaca,
es alta y buena.
Yo la quiero, a pesar que es escoba,
pues sobretodo es mi hermana.
Un día, después de una fiesta en la casa,
al ver tan sucio todo,
tuvimos que barre y barrer
y la pobre Alexandra se quedó pelada.


-A Ale, que no es escoba, pero sí mi hermana.

*Escrito el 12 de Mayo del 2004.

jueves, noviembre 16, 2006

Deshhhde Eshhhhpaña ¡Coño!

Conversamos casi todos los días. En la mayoría de los casos se ríe y escucho su risa desde dentro de mi cabeza, como si no emanara de ella, sino de mí. Y me cuenta –cómo no- de su enamorado con nombre de cómic de diario francés, y que la publicidad que tiene que hacer para la universidad, y la ropa que se pondrá el sábado y el atún que acaba de comer y Chaq y, en fin, cosas que a mí me competen y a nadie más[1]. No importa la hora, siempre hay qué hablar, con qué molestar. Como es natural, luego de uno cinco minutos o tres horas me despido y ella también. Generalmente ella siempre está más cansada que yo. Que descanses –siempre digo- y luego cierro la ventana.

Si no fuera por el servicio del messenger probablemente no tendríamos mayor contacto. Hace ya unos dos años que se fue a dominar las tierras españolas y hasta ahora le va bien. Terrazas le llaman a la localidad donde vive, hasta donde me acompaña la memoria. Es algo pequeño, me cuenta, pero acogedor, como si su cuarto fuera todo el poblado. El edificio donde vive le sirvió menos de techo que de trampolín para conocer a más de uno, con más de una nacionalidad y más de una opción sexual (que mal visto por estas latitudes es).

Un gato la acompaña y más de una anécdota en un Repsol con un par de cojudos. Sus compañeros de cuarto han sido tantos que no logro recordarlos, y ver el archivo de bitácoras que enviaba desde la ex metrópoli no me entusiasma mucho. Ahora vive con una chica, ¿o dos?, en fin…Se le escapa algún "coño", "coche" o un "eh" o "vale", pero no importa, soy materia dispuesta para recordarle palabras como "lompa", "chochera", y el escencial "arranca oe!".

Es raro[2] saber cómo se siente alguien a quien no ves, reírte con sus cuentos de lugares que no conoces y de personas que no imaginas. La esencia de la literatura emana de la forma más natural, tan sólo contando que pasó el fin de semana en un club de Barcelona. La cotidianeidad de las conversaciones e incluso su incursión en algunas conversaciones ajenas a ella por algún distrito limeño, hicieron algo bizarro el hecho de volver a verla en vivo y en directo, fuera de un monitor. Es raro abrazar a alguien a quien extrañas, sin extrañar, en el mejor sentido de la palabra.


La verdad es que hace tiempo quería escribir algo sobre esta gran amiga que está a miles de kilómetros, un océano y un buen jet lag[3] de acá. Ya conversaremos en estos días, por web, como siempre.

[1] Confidencias propias de la amistad. No te preocupes, no divulgaría nada.
[2] Gustavo Adolfo Bécquer, genial poeta y cuentista español romántico, en una de sus Leyendas, llamada “Es Raro”, finaliza comentado las cosas que son raras, con un matiz irónico, sarcástico y más que reflexivo. Es con esa dirección con la que se usa la expresión. Se recomienda de sobremanera leer “Rimas y Leyendas”, universal muestra de genialidad.
[3] El viaje a España dura algunas horas (no recuerdo cuantas), y con la diferencia horaria resulta que una vez en tierras peninsulares, hay un vacío de unas 8 horas que se perdieron. Lo bueno, dicen, es que se pueden recuperar si se vuela de regreso.